Agroindustria peruana hacia 2027: crecimiento, nuevos mercados y el desafío de producir frente a un clima más incierto
La agroindustria peruana llega a 2027 con una posición internacional fortalecida, pero también frente a un escenario climático que obligará a las empresas a elevar su capacidad de planificación, innovación y gestión del riesgo.
La agroindustria se ha convertido en uno de los principales motores de diversificación de las exportaciones peruanas. Durante los últimos 25 años, el sector pasó de registrar envíos por alrededor de US$ 642 millones al inicio del milenio a US$ 14 542 millones en 2025, según un análisis publicado por ComexPerú en mayo de 2026 con información de comercio exterior.
Este crecimiento no se limita a la costa. La expansión de la actividad agroexportadora también está alcanzando a regiones de la sierra y la selva, incorporando productos y territorios que anteriormente tenían una participación mucho menor en el comercio internacional.
Un ejemplo es Junín, cuyas agroexportaciones pasaron de US$ 86,5 millones en 2016 a US$ 430 millones en 2025, impulsadas por productos como café, cacao y jengibre, pero también por una oferta más diversificada que incluye piña deshidratada, cúrcuma y naranja fresca. ComexPerú también destaca el crecimiento de las exportaciones agrícolas de Áncash y la aparición de nuevos productos dentro de su oferta regional.
Este proceso resulta especialmente relevante para regiones como Ayacucho, donde la oportunidad no está únicamente en incrementar la producción, sino en transformar productos agrícolas y agroindustriales en propuestas comerciales competitivas, diferenciadas y capaces de acceder a mercados de mayor valor.
El mercado internacional continúa abriendo oportunidades
El desempeño registrado durante 2026 confirma que existe espacio para continuar ampliando la presencia peruana en los mercados internacionales.
Según ComexPerú, las agroexportaciones alcanzaron US$ 1 286 millones en enero de 2026, un crecimiento interanual de 8,4 %. Las uvas frescas lideraron los envíos con US$ 494 millones y un crecimiento de 21,4 %. Junto con arándanos, mangos, café y espárragos, estos cinco productos concentraron el 69,4 % de la oferta agrícola exportada durante ese mes.
Pero la evolución del sector también muestra que la competitividad no puede depender únicamente de unos cuantos productos.
El acceso a nuevos mercados, la diversificación de la oferta y la incorporación de productos con mayor procesamiento serán elementos cada vez más importantes para reducir riesgos y aprovechar las oportunidades del comercio internacional.
ComexPerú señala, por ejemplo, que las aperturas fitosanitarias gestionadas por SENASA ya han permitido ampliar el acceso de productos peruanos a mercados estratégicos, entre ellos China y Japón.
El reto: pasar de producir a generar valor
De cara a 2027, una de las principales oportunidades para la agroindustria peruana será avanzar desde un modelo centrado en la producción y exportación de materias primas hacia uno con mayor transformación y valor agregado.
Esto implica desarrollar alimentos procesados, productos diferenciados, nuevas presentaciones, marcas, certificaciones, sistemas de trazabilidad y soluciones adaptadas a las tendencias de consumo.
Para las empresas regionales, esto abre un campo particularmente amplio.
Una quinua, un cacao, un café, una fruta, un grano andino o una papa nativa pueden comercializarse como materia prima o convertirse en un producto con identidad, marca, empaque, historia, certificación y propuesta de valor.
La diferencia no está solamente en el producto. Está también en cómo se transforma, cómo se presenta y cómo se comercializa.
2027 tendrá un factor adicional: el riesgo climático
El escenario para 2027, sin embargo, presenta un desafío que las empresas agroindustriales no pueden ignorar.
El ENFEN, en su comunicado oficial N.° 14-2026, publicado el 14 de agosto, mantiene el estado de “Alerta de El Niño Costero” y prevé que, en la región Niño 1+2 frente a las costas de Perú y Ecuador, El Niño Costero continúe hasta el verano de 2027 con una magnitud más probable entre fuerte y extraordinaria. Para el verano 2026-2027, las probabilidades estimadas son de 43 % para una magnitud fuerte y 41 % para una magnitud extraordinaria.
El mismo reporte señala que para el trimestre agosto-octubre se esperan temperaturas del aire muy por encima de lo normal en toda la costa. Para el verano 2026-2027, el escenario más probable contempla lluvias por encima de lo normal en la costa norte y central, mientras que en la región andina sur se prevén lluvias inferiores a lo normal.
Este último aspecto merece especial atención desde las regiones andinas.
Para Ayacucho y otros territorios de la sierra sur, la planificación agrícola y empresarial deberá considerar escenarios de disponibilidad hídrica, variabilidad de las precipitaciones, cambios en los calendarios agrícolas y posibles impactos sobre productividad, costos y abastecimiento.
El clima ya es una variable empresarial
La advertencia climática no debe interpretarse solamente como un problema agrícola. Tiene consecuencias directas sobre toda la cadena de valor.
Una alteración en la producción puede afectar el abastecimiento de materia prima, los costos de transformación, la capacidad de cumplir contratos, los precios, la logística y, finalmente, la rentabilidad empresarial.
ComexPerú ya advertía en marzo de 2026 que los fenómenos climáticos constituyen uno de los principales riesgos para la evolución de las agroexportaciones. El gremio señaló que productos como arándanos, uvas y mangos tienen una exposición particular debido a que sus principales campañas de exportación se concentran entre octubre y marzo.
Por ello, la gestión del riesgo climático debe comenzar a formar parte de la planificación empresarial: diversificar proveedores, evaluar calendarios productivos, mejorar sistemas de riego, incorporar tecnología, contar con información climática y construir escenarios alternativos.
¿Qué significa esto para Ayacucho?
El futuro de la agroindustria peruana también puede representar una oportunidad para Ayacucho.
El crecimiento de las agroexportaciones en regiones de la sierra demuestra que la actividad exportadora no tiene por qué estar concentrada exclusivamente en la costa. ComexPerú señala que el crecimiento agroexportador se ha extendido progresivamente hacia la sierra y la selva, ampliando la oferta exportable del país.
Para Ayacucho, el desafío consiste en identificar productos con potencial comercial y construir alrededor de ellos cadenas de valor competitivas.
Esto supone trabajar simultáneamente en producción, transformación, calidad, asociatividad, financiamiento, certificaciones, logística, marca, inteligencia comercial y acceso a mercados.
No se trata solamente de producir más.
Se trata de producir aquello que el mercado demanda, agregar valor y construir productos capaces de competir.
Cinco prioridades para la agroindustria hacia 2027
Desde una perspectiva empresarial, el escenario plantea cinco prioridades:
1. Diversificar la oferta.
Reducir la dependencia de unos pocos productos y desarrollar nuevas categorías con potencial nacional e internacional.
2. Agregar valor.
Incrementar la transformación de productos agrícolas mediante procesamiento, innovación, diseño, empaque y desarrollo de marcas.
3. Incorporar tecnología.
Utilizar herramientas de agricultura de precisión, gestión de datos, trazabilidad, riego eficiente e inteligencia comercial para mejorar productividad y toma de decisiones.
4. Diversificar mercados.
Aprovechar los nuevos accesos sanitarios y fitosanitarios y reducir la concentración de las ventas en determinados destinos.
5. Gestionar el riesgo climático.
Incorporar información climática y escenarios de riesgo dentro de la planificación de inversiones, producción y comercialización.
2027: una oportunidad para transformar la agroindustria regional
El panorama hacia 2027 no permite hablar únicamente de crecimiento.
El Perú cuenta con una agroindustria que ha demostrado capacidad para competir internacionalmente y que continúa incorporando nuevos productos y territorios. Los datos de exportación muestran que existe una oportunidad real para ampliar esta base.
Al mismo tiempo, la alerta climática vigente obliga a empresas y productores a prepararse para un escenario de mayor incertidumbre.
Para las regiones, y particularmente para Ayacucho, esto significa que la competitividad agroindustrial deberá construirse desde una visión integral: productividad + transformación + innovación + comercialización + gestión del riesgo.
Desde la Cámara Regional de Comercio de Ayacucho, consideramos que el desarrollo de la agroindustria debe formar parte de una agenda empresarial regional orientada a generar mayor valor, fortalecer las cadenas productivas y conectar nuestra producción con nuevos mercados.
El 2027 no será solamente un año para producir más. Será un año para demostrar qué tan preparados estamos para producir mejor, agregar valor y competir en un mercado nacional e internacional cada vez más exigente.
Escrito por: Iván Bejarano Olivares