Inteligencia artificial y nuevas tecnologías: cómo cambiarán la economía peruana en los próximos cinco años

Del 2026 al 2030, la transformación digital podría convertirse en uno de los principales factores de productividad y competitividad del Perú. Para las empresas, el desafío ya no será decidir si incorporan inteligencia artificial, sino cómo hacerlo de manera estratégica.

La inteligencia artificial (IA) dejó de ser una tecnología asociada exclusivamente a grandes compañías tecnológicas. Hoy empieza a incorporarse en actividades tan diversas como marketing, comercio, finanzas, agricultura, logística, atención al cliente, educación, manufactura y servicios profesionales.

Para el Perú, esta transformación adquiere especial importancia porque ocurre en una economía que necesita elevar su productividad. La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) advierte que la informalidad afecta a más del 70 % de trabajadores y empresas del país y que mejorar la productividad empresarial es uno de los desafíos estructurales para elevar el crecimiento potencial. (OECD)

En este contexto, la IA puede convertirse en mucho más que una herramienta tecnológica: puede ser un instrumento para reducir costos, mejorar procesos, ampliar mercados y permitir que empresas pequeñas accedan a capacidades que anteriormente estaban reservadas para organizaciones con mayores recursos.

La IA puede convertirse en un nuevo motor de productividad

El potencial económico de la inteligencia artificial está relacionado principalmente con su capacidad para aumentar la productividad.

La OCDE señala que una mayor adopción de IA puede elevar la productividad laboral, reducir defectos en los procesos productivos y disminuir el uso ineficiente de recursos. (OECD)

El Banco Mundial, en su Digital Progress and Trends Report 2025, también destaca que la IA puede optimizar la asignación de recursos, reducir ineficiencias, acelerar la innovación y automatizar tareas rutinarias, permitiendo que los trabajadores concentren más tiempo en actividades de mayor valor. El organismo señala, además, que las herramientas de IA generativa pueden ser especialmente relevantes para pequeñas empresas y trabajadores con menor productividad. (World Bank)

Esta última posibilidad resulta particularmente importante para el Perú.

Una pequeña empresa no necesita necesariamente desarrollar su propio modelo de inteligencia artificial. Puede utilizar herramientas existentes para analizar información, generar contenidos, automatizar determinadas tareas administrativas, mejorar su servicio al cliente, investigar mercados o apoyar la toma de decisiones.

La democratización del acceso a la tecnología puede convertirse, por tanto, en una ventaja competitiva para las MYPE y las empresas regionales.

Perú todavía tiene una brecha importante por cerrar

La oportunidad, sin embargo, no significa que la transformación vaya a producirse automáticamente.

Un documento de la OCDE sobre competencia y transformación digital en Perú señalaba que la adopción empresarial de IA en el país todavía era relativamente limitada. El documento citaba una adopción cercana al 28 % en modelos empresariales y señalaba que los principales incentivos estaban relacionados con la reducción de costos y la automatización de procesos. (ONE MP)

Esto revela una situación interesante: existe una distancia considerable entre el potencial de la tecnología y su aprovechamiento efectivo por parte de las empresas.

Durante los próximos cinco años, esa brecha podría convertirse en uno de los principales factores de diferenciación empresarial.

Las compañías que aprendan a utilizar IA para mejorar sus procesos tendrán una ventaja frente a aquellas que simplemente continúen trabajando con los mismos procedimientos de hace cinco o diez años.

Del uso de herramientas a la transformación empresarial

El siguiente paso será más profundo.

Actualmente, muchas empresas utilizan IA para redactar textos, crear imágenes, resumir documentos o generar ideas. Son aplicaciones útiles, pero representan solamente una primera etapa.

Entre 2026 y 2030 veremos una evolución hacia sistemas capaces de integrarse con los procesos internos de las organizaciones: CRM, comercio electrónico, inventarios, atención al cliente, análisis financiero, inteligencia comercial, marketing, logística y gestión documental.

La transformación realmente significativa ocurrirá cuando la IA deje de ser una herramienta aislada y pase a formar parte de la arquitectura operativa de la empresa.

Esto permitirá, por ejemplo, que una empresa pueda analizar automáticamente el comportamiento de sus clientes, identificar oportunidades comerciales, anticipar demanda, segmentar mercados y generar recomendaciones para la toma de decisiones.

El resultado esperado no será simplemente “trabajar más rápido”, sino tomar mejores decisiones con mayor información.

La economía regional también puede beneficiarse

Esta transformación tiene una importancia especial para regiones como Ayacucho.

Las nuevas tecnologías reducen algunas de las barreras geográficas que tradicionalmente han limitado la competitividad de las empresas regionales.

Una empresa ayacuchana puede utilizar herramientas digitales para investigar mercados internacionales, desarrollar una tienda virtual, presentar sus productos profesionalmente, automatizar parte de su atención comercial, analizar competidores y comunicarse con potenciales clientes fuera de la región.

En otras palabras, la tecnología puede permitir que una empresa regional compita en mercados nacionales e internacionales sin necesidad de trasladar físicamente todas sus operaciones hacia Lima.

El desafío será que esta oportunidad llegue realmente a las empresas.

Para ello se necesita conectividad, capacitación, infraestructura digital, talento especializado y, sobre todo, una cultura empresarial orientada a la innovación.

El factor humano seguirá siendo decisivo

Existe una preocupación legítima respecto al impacto de la IA sobre el empleo.

Sin embargo, el escenario probablemente será más complejo que una simple sustitución de trabajadores por máquinas.

Un análisis del Fondo Monetario Internacional sobre Perú estimó que aproximadamente el 30 % de la fuerza laboral del país se encuentra altamente expuesta a la IA, es decir, desempeña tareas que potencialmente pueden ser realizadas o transformadas mediante estas tecnologías. (Biblioteca del FMI)

Estar expuesto no significa necesariamente perder el empleo.

Una parte importante de la transformación consistirá en reconfigurar tareas y perfiles profesionales. Algunas actividades rutinarias serán automatizadas, mientras crecerá la demanda de capacidades relacionadas con análisis, creatividad, gestión, pensamiento crítico, comunicación, tecnología y resolución de problemas.

Por eso, el principal desafío no será solamente tecnológico.

Será también educativo y empresarial.

Las organizaciones tendrán que capacitar continuamente a sus equipos y desarrollar nuevas competencias digitales.

Una oportunidad particularmente importante para las MYPE

La IA puede cambiar la relación entre tamaño empresarial y capacidad competitiva.

Históricamente, una empresa grande podía contratar especialistas en marketing, análisis de datos, diseño, investigación de mercados, atención al cliente o gestión financiera.

Una pequeña empresa difícilmente podía mantener todos esos perfiles.

La inteligencia artificial está modificando parcialmente esa ecuación.

Una MYPE puede acceder hoy a herramientas capaces de apoyar múltiples funciones empresariales por un costo considerablemente menor que contratar equipos especializados para cada actividad.

Esto no significa que la tecnología sustituya a los profesionales.

Significa que un empresario acompañado por buenas herramientas digitales puede aumentar considerablemente su capacidad operativa.

La OCDE precisamente identifica el aumento de la productividad como uno de los principales beneficios potenciales de una mayor adopción empresarial de IA. (OECD)

Pero también existen riesgos

La transformación tecnológica no está exenta de riesgos.

La utilización de IA plantea desafíos relacionados con privacidad, ciberseguridad, propiedad intelectual, información falsa, sesgos algorítmicos y toma de decisiones automatizadas.

Perú ya cuenta con un marco normativo específico. La Ley N.° 31814 promueve el uso de la inteligencia artificial en favor del desarrollo económico y social, mientras que el Decreto Supremo N.° 115-2025-PCM establece disposiciones relacionadas con la gobernanza y el uso responsable de estas tecnologías. (ComexPerú)

Para las empresas, esto significa que incorporar IA no debería reducirse a adquirir una suscripción o utilizar una aplicación.

También será necesario establecer políticas internas, criterios de seguridad, protección de información y supervisión humana.

Infraestructura y talento: las dos grandes condiciones

El Banco Mundial ha advertido recientemente que los países en desarrollo pueden obtener importantes beneficios de la inteligencia artificial, pero para ello necesitan avanzar en tres elementos fundamentales: electricidad, conectividad y capacidades digitales. (Reuters)

Esto resulta particularmente relevante para el Perú.

La transformación digital no puede limitarse a Lima y a las principales ciudades. Si las regiones mantienen brechas de conectividad y formación tecnológica, la IA podría incluso ampliar determinadas desigualdades existentes.

Por eso, la agenda digital también debe ser una agenda de desarrollo regional.

El Plan Nacional de Competitividad y Productividad 2024-2030 ya incorpora medidas relacionadas con infraestructura, capital humano, innovación tecnológica, financiamiento y fortalecimiento del ecosistema empresarial, según la OCDE. (OECD)

¿Cómo podría cambiar la economía peruana hacia 2030?

Si la adopción tecnológica avanza, podemos esperar transformaciones importantes en cinco dimensiones:

1. Empresas más productivas.
Automatización de procesos administrativos y operativos, reducción de tiempos y mejor utilización de recursos.

2. Nuevos modelos de negocio.
Mayor crecimiento del comercio electrónico, servicios digitales, plataformas y empresas basadas en datos.

3. Empleos diferentes.
Menor peso de determinadas tareas rutinarias y mayor demanda de capacidades digitales, analíticas y creativas.

4. Mayor competencia.
Empresas pequeñas podrán acceder a herramientas que antes requerían grandes inversiones.

5. Nuevas oportunidades regionales.
La distancia geográfica perderá importancia en determinados servicios, actividades comerciales y mercados digitales.

El verdadero desafío: no quedarse como usuario

El Perú no debería limitarse a consumir tecnología desarrollada en otros países.

Durante los próximos cinco años será necesario avanzar también en innovación, investigación, desarrollo tecnológico, emprendimiento y generación de soluciones adaptadas a la realidad peruana.

El Banco Mundial sostiene que la IA ofrece a las economías en desarrollo una oportunidad para acelerar procesos de desarrollo, pero advierte que aprovecharla exige cerrar las brechas de infraestructura y capacidades. (Reuters)

Para un país como Perú, esto significa que la discusión no debería ser únicamente cuánto utilizamos ChatGPT, Gemini u otras herramientas.

La pregunta estratégica es otra:

¿Cómo utilizaremos la inteligencia artificial para hacer más productivas nuestras empresas, más competitivas nuestras regiones y más sofisticada nuestra economía?

Una agenda empresarial para los próximos cinco años

Desde la Cámara Regional de Comercio de Ayacucho, consideramos que la transformación tecnológica debe formar parte de la agenda empresarial regional.

Las empresas deberán comenzar a trabajar, progresivamente, en cinco frentes: digitalización de procesos, capacitación del talento, uso estratégico de datos, incorporación responsable de inteligencia artificial e innovación de productos y servicios.

No todas las empresas necesitarán las mismas tecnologías ni deberán automatizar todos sus procesos.

La clave estará en identificar dónde la tecnología genera valor económico real.

Porque incorporar IA por moda no garantiza competitividad.

Utilizarla para vender mejor, producir mejor, gestionar mejor y tomar mejores decisiones, sí puede convertirse en una ventaja empresarial.

2026-2030: la década de la adaptación tecnológica

Los próximos cinco años probablemente no determinarán qué empresas utilizarán inteligencia artificial. Eso ya está ocurriendo.

Determinarán qué empresas aprendieron a incorporarla estratégicamente y cuáles quedaron rezagadas.

Para el Perú, esta transformación representa una oportunidad para elevar productividad, reducir brechas y generar nuevos modelos de negocio. Para Ayacucho, puede significar también una posibilidad de conectar a sus empresas con mercados, conocimiento y clientes que antes estaban mucho más lejos.

La tecnología no reemplazará la estrategia empresarial.

La hará todavía más necesaria.


Escrito por: Iván Bejarano Olivares
Cámara Regional de Comercio de Ayacucho

Fuentes principales: OCDE, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, CEPAL, Presidencia del Consejo de Ministros y ComexPerú.